jueves 15 de mayo de 2008

El antídoto

Durante el otoño a veces tomó café, oculto tras el ventanal y las letras transparentes. Aparecía por esa esquina, cruzaba la calle, caminaba unos metros y desaparecía. Después, mientras terminaba de beberlo, se quedaba pensando en su cigarrillo, en ese abrigo hasta el cuello y en la distancia que los separaba. Desde la boca del metro, hasta la taza de café. Desde aquel beso, hasta ahora. Pagaba y se iba.

sábado 10 de mayo de 2008

Yo te quiero

Al escuchar me preguntaba por qué no estamos más dispuestos naturalmente y emocionalmente a entender que alguien puede dejar de querernos. Cómo es que desarrollamos esa extraña preferencia por el sentido de pertenencia en vez de por la libertad y la verdad. No, no es exactamente dejar de querernos, sino dejar de querer seguir compartiendo la vida junto a uno. Cómo es que se puede llegar a odiar tanto después de querer, cómo es que activamos ese mecanismo innoble de la autodefensa a través del odio para salvarnos. Vaya uno a saber de qué. Algo así como que si ya no quieres estar conmigo, entonces ahora yo cambio y me programo para odiarte. Así que te quería porque eras mío, o mientras fueras mío. Si no eres mío, no te quiero. A mi me hubiera gustado que me quisieras por lo que soy, no por lo que tengo, ni por lo que te doy. Y eso sólo era posible siendo libres. Si me hubieras querido sinceramente por lo que soy podrías haber entendido perfectamente que me voy no porque ya no te quiera, sino porque si continúo mi vida al lado tuyo yo ya no sería lo que quiero ser. Cuánto más feliz hubiera sido si me hubieras amado libre y sin condiciones. Por eso, te quiero.

jueves 8 de mayo de 2008

Haciendo la parodia del artista



"Si, pero es que tú no vas a cantar lo que tú quieras, sino lo que nosotros te digamos, ¿vale?" Así, con esa claridad impasible, se expresaba un miembro del jurado de O.T. (Operación Triunfo, Telecinco, martes a las 22.15 hs) dirigiéndose a una concursante durante el casting que separaría la paja del trigo genéticamente alterado. La concursante, o rata de conservatorio, era una jovencita de unos 18 años. Querían hacerle entender -para matizar lo inmatizable- que durante el proceso ella no podría elegir a su gusto el repertorio, sino que debería someterse al establecido ya por el jurado. Lo que les faltó aclarar, copiando a la perfección el formato de la publicidad engañosa, es que después tampoco podrá elegir.

El alma del esperpento, como todos sabemos, reside en vender la fama en píldoras anticonceptivas, formato Reality Show mediante. El ganador, efectivamente, no podrá concebir nunca un hijo de su pasión. La vía ultra rápida en globo aerostático, falto de gas. En unos pocos capítulos veremos cómo un joven muta de la nada a lo que nunca debió ser. A cambio de dar el Do de pecho en colores, hará entrega de cuerdas vocales, cerebro e ideas (si las hubiera). Emitirá, en definitiva, el tono que le venga en gana a la producción primero, y a los bolsillos de la discográfica después.

Durante unas semanas, comerá un queso de utilería. Será marioneta de un márketing inteligentísimo, diseñado para que al final de la cadena de producción, la industria se provea de una nueva estrella fugaz, esa que alimenta oídos perezosos de verano. Artista creado en laboratorio. Ese que nunca conoció el fuego sagrado de la pasión, que nace solitaria, ante el papel o la partitura en blanco.

En otras palabras, que desde el vamos, tú no eres nadie. Pero si ganas, prepárate para no ser nadie.

martes 6 de mayo de 2008

Volver



Volver a un lugar donde ya estuve me hace sentir que ese lugar es más mío. Cuantas más veces vuelvo más mío es. Animarme a viajar sin mapa, llegar sin callejero y caminar hasta sentarme justo en el lugar que buscaba sin ayuda de nadie. De lo más grande al rincón más escondido, darme cuenta de que ya lo tengo en la cabeza de alguna manera. Antes era un forastero, ahora ya sé donde voy. Pertenencerse mutuamente. Si además, puedo ir y volver cuando me plazca ese lugar no sólo es mio, ese lugar también soy yo. Sólo el lugar y yo. Nos entendemos.

(Foto: Nico) Saint Jean de Luz, Aquitania, Francia. 2 de mayo 2008.

jueves 1 de mayo de 2008

Forty

El año y el mes de las revueltas populares. Paris, Praga, México. Esa extraña sensación de incomodidad intrauterina. El mismo día, una tarde en Buenos Aires. Provocarlo, decidir, pasar por el canal vaginal y no volver. Salir a ver, pensar e irse.Hablar. Recuerdo muy bien los primeros twenty, pero no sé bien qué fueron de los segundos. Un fallo en la matrix o un café de más. Aquel chico tranquilo.La playa y la montaña. Remar en un lago profundo y transparente. Tardes de colegio, un río marrón y una bicicleta. Las chicas, el sol y un helado en la Avenida del Libertador. Algo pasó, pasaba. Sin escribir, dibujaba. A dos manos con el piano en la casona de San Isidro. Habrá sido eso. Una universidad templada. Pensando en volar, en cómo romper la estructura. Manifestarse, hacerlo. Más allá del ecuador y del mar. No sé. Irse.

"Me hice fuerte ahí donde nunca vi, nadie puede decirme quién soy, yo lo sé muy bien, te aprendí a querer. El perfume que lleva el dolor, en la esencia de las almas, dice toda religión. Para mí que es el amor después del amor." (Fito Paez)

viernes 25 de abril de 2008

Lado A. Todo lo que diga está de más...



...porque "las luces siempre encienden en el alma". Afuera, en el exterior, o del otro lado del borde del mundo, ahí encienden siempre. Pocas veces uno puede estar tan seguro de estar ahí.
Un Fito Paez solo, con un piano y una voz impecable, se paseó dos horas y media por el escenario para fabricar, con unos invitados de lujo y unos arreglos por momentos exquisitos, una unión de sonidos mágicos en una noche cualquiera.
En la pausa entre el segundo y el tercer tema, Fito miró el piano, pensó y se dibujó espontáneo un diálogo abierto entre él y el autor de este blog. Cara a cara, desde el piano a la fila 6, ida y vuelta:

Fito Paez: Bueno... vamos a ver si me sale esta.
Nico Carletti: ¿¡Cómo no te va a salir, Fito!?
Fito Paez: Aaaaaaah... puede fallar. Si falla, es que está vivo.
(Aplausos)


Joaquín Sabina, Pablo Milanés, Ariel Rot y hasta temas de Giros (1985). No sólo hubo un Bis A de una media hora. A las doce en punto, después de 10 minutos de gritos y aplausos, volvió a salir para un Bis B. "¿Y ahora qué toco?", dijo, sabiendo mentir el as en la manga. Desarma y sangra, un tema de Charly García con Serú Girán en los '80. Fueron quince minutos más. Dos metros por delante de la fila uno, en el borde mismo. Con los dos brazos apoyados sobre el escenario, volví a escuchar y a gritar, "Volar, volar, volar, volar, volar. Cómo es Alberto volar al más allá". Alberto no respondió. Pero todos supimos que Rosario siempre estuvo cerca. Igual que los que no estuvieron.

(Foto: Nico) Concierto de Fito Paez en Madrid, 24 de abril de 2008.

miércoles 23 de abril de 2008

Eso que se decía hablar



Hubo una vez el correo y el encuentro en una esquina. La letra escrita y la voz. Después, el teléfono, móvil. Después los sms, después, ¿el silencio o qué?
En el correo tradicional escrito había (hay) distancias y tiempo. Así que internet y el maravilloso correo electrónico -que será electrónico pero al menos es escrito- bienvenido sea. Es un simple canje. Tinta por dígitos, papel por pantalla. Pero ¿y la voz y el mirarse a la cara?

Un niño de 12 años coge su teléfono móvil (el suyo) y hace una llamada telefónica a sus padres para avisarles que ha llegado de jugar del parque y ya está aquí, abajo, dentro de la urbanización. El niño estaba a 15 metros del portal de su vivienda, podía ver con sus propios ojos su casa. En definitiva, que si caminaba unos metros se ahorraba la llamada, hacía ejercicio (que le hacía falta, de paso) y hablaba personalmente con su papá o su mamá. Decía un "¿hola?" real, no virtual.
Hay chicos que chatean a metros de distancia, vereda a vereda, balcón a balcón. Yo, me iba en bicicleta a lo de mis amigos. Eso fue... el año pasado. Ya sé, me lo veo venir. Aquí, cambio, un viejo romántico, cambio, que prefiere todavía hablar por teléfono, escribir o mirar, que enviar un sms, o chatear. Stop. Tenga cuidado con lo que piensa. Lo de viejo ya puede dolerme.

Pero usted ¿qué quiere, comunicarse o intentar que no sepan que se está comunicando?. Cómo es esto de que la gente está prefiriendo comunicarse de la forma más virtual posible, la forma más lejana. ¿No era que la maravilla era haber llegado a escucharse en la distancia cuando se popularizó el teléfono a inicios del s. XX? La gente tiene miedo (o no sé qué) de mirarse y ahora, hasta de hablar. Me niego al virtualismo extremo que nos amenaza. Si el sms le gana al llamado telefónico, cierro y me voy. ¿Tomaremos un café usted en el quinto y yo en el octavo mirándonos con una web-cam? Me bajo. Desaparecerán los cafés, ¿de qué viviría yo?

Para comunicarme con una persona, yo pienso un poco, armo palabras una tras otra (a veces, muchas) y las escribo o emito en forma sonora por mi boca. Hablar, se llama o se llamaba hablar, escribir, decir. El pobre chico de Doble de móvil, se lo perdió, o probablemente, no lo sabe hacer. No sé que edad tiene, pero juro que me la imagino.
Sí, nostálgico, romántico, hasta retrógrado... Lo que me parece retrógrado es preferir un sms a escribir. Un chat, a encontrarse en un bar. Lo que me parece cobarde y vulgar es esconderse tras un mensajito, no tener huevos para verse a la cara, mirarse. Invitar a tomar un café, dar un beso, si fuera necesario. En todo caso, yo prefiero una muy buena bofetada.

A raíz del comentario de Lúcida en Doble de móvil: "Hoy en día parece que escuchar una voz por teléfono es algo fuera de lo normal..."