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sábado, 20 de septiembre de 2008

Woody Carletti Barcelona




La próxima vez que vuelva a Barcelona voy a repetir los pasos exactos que dió Scarlett Johansson por esas calles intentando no ponerme nervioso. Igual que Woody repite a la perfección siempre la misma historia y el mismo tema, con una belleza y una acidez existencial apabullantes, sin que se le mueva un pelo.
Mientras tanto, el padre de Juan Antonio seguirá viviendo solitario en su casa de Oviedo, abstraído del mundo, escribiendo unos poemas bellísimos. Él no publicará ni mostrará jamás a nadie sus escritos como una forma de protesta contra un mundo que después de miles de años de civilización sigue sin encontrar la forma de quererse.
Es como no poder vivir ni juntos ni separados. "Maria Elena siempre decía que sólo el amor inalcanzado puede ser romántico". Es una contradicción. O entonces es que el amor romántico no existe y sólo el amor alcanzado es el verdadero.

Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen)

sábado, 6 de septiembre de 2008

Che, vamos al cine, dale



Déjeme decirle algo, aunque le pueda parecer ridículo: "Un revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor". Suena ridículo sí, hoy más que nunca, hasta cursi. Pero ayer, después de ver el estreno de Che, el argentino (de Steven Soderbergh) uno entiende que no hay ninguna forma posible de hacer lo que hizo el Che sin la humildad, el sentimentalismo y un idealismo profundísimos, enormes.

Este hombre se quita en varias oportunidades el triunfalismo y la fanfarronería (ambas, típicamente argentinas hoy) y rechaza adulaciones y felicitaciones personales con una humildad increíble para un hombre que llegó donde llegó, que hizo lo que hizo. Traslada inmediatamente esos incipientes triunfos a todos sus compañeros de lucha.

En la carta de despedida que le envió a Fidel Castro en 1965, Guevara renuncia a sus cargos y a su condición de cubano y dice: "nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos". Porque lo sentimental no se puede romper, no hay papeles, no se puede certificar un sentimiento. No es formal, es de fondo el tipo.

Está claro que no triunfó el espíritu del Che. Sólo estos gestos son hoy imposibles de comprender. No existe ningún lider mundial que pueda distribuir con humildad el producto de su trabajo personal en el esfuerzo conjunto del pueblo, al que ha dignificado. Tampoco existen ya muchos pueblos dispuestos a luchar o a dignificarse, es cierto.
Existen en cambio, cientos de líderes que sí pueden congratularse con el poder económico al que han servido con creces y al que solapadamente han beneficiado con el producto de sus acciones y sus decisiones. Al fin y al cabo y aunque estemos todos (yo el primero) en este mismo barco, si hablamos en serio, podemos decir que la democracia actual es fundamentalmente una simple subsidiaria del poder económico, no nos mintamos más.
Los líderes actuales no tienen en verdad ninguna sustancia que "venderle" al pueblo y así se ven necesitados de echar mano a un delicado marketing político que les permita interactuar con el pueblo, dando vuelta el mensaje, haciéndonos creer que sus decisiones son en realidad en beneficio nuestro.

Ernesto Guevara no era un medias tintas ni un blandito sentimentaloide. Llama pendejos y cagones en la cara a los que abandonan, y asesina sin miramientos a los traidores como diciendo ustedes de qué creen que va esto.., che. Y como deja claro ante las insistencias, la cosa tampoco va de ser o no ser comunista, marxista; la cosa va de cómo luchar por la dignidad que es algo mucho más grande y más noble que todos los istas e ismos que se conocen hoy en día.
Por qué aplauden, si sólo se intentó hacer lo que corresponde, lo que es un deber. Por qué aplauden, si entre la película de ayer y el mundo de hoy hay una distancia tan abismal que da pena. Es como un `hasta la victoria´, pero con la guerra perdida.

viernes, 18 de abril de 2008

Lo bello y lo triste



Un cachorro abandonado. O ¿cómo se puede graficar en una imagen lo bello y lo triste? Yo lo descubrí como nunca hace algo más de un año, sentado en la butaca, mientras veía la escena final de Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006). El padre abrazando a su hija, desesperada en la soledad más absoluta y en el silencio del desamor total. Lo ví ahí, en ese balcón nocturno de Tokio, mientras escuchaba y me decía, "qué belleza, quiero esa música, ¡ya!". Me lo confirmaron enseguida. Ese tema era del pianista japonés Ryuichi Sakamoto, por supuesto. Asi que escuchando Bibo No Aozora, comprendí que no sólo podían ser imágenes, sino también sonidos lo bello y lo triste. Y letras, cómo no.
Por imagen o por sonido. Por la letra aún legible de la úlima carta que a sus 93 años me envió mi abuela y sigue guardada en un cajón. Por el limonero en el jardín. Por un beso, o por el recuerdo de una esquina de paraguas un día de lluvia. Porque no es nada más. Son sólo esas cosas sencillas e inútiles, que juntamos sin querer a lo largo de la vida. A lo largo del querer, con la vida.

martes, 26 de febrero de 2008

Ventana inútil


"
"Visione del silenzio, angolo vuoto.
Pagina senza parole, una lettera scritta sopra un viso, di pietra e vapore.
Amore. Inutile finestra."


Caetano Veloso, cantando en italiano. Junto a él, esos lindísimos dibujos de Lorenzo Mattotti. Todo hace de separador en los tres cortos que componen Eros. Vale la pena el último "The Hand", de Wong Kar Wai.
Wonky les dará -y sin inmutarse- un buen hachazo en la cabeza con esas historias de amores imposibles, pero verdaderos... pero imposibles. Inútiles, como una ventana que no puede abrirse.