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viernes 6 de junio de 2008

Nunca me oíste



Cuando conduzco, no bebo. Pero toco la batería, la guitarra y sobre todo el piano. Es probable que alguna chica detenida a mi lado en un semáforo, a la que miré por error, me haya visto mover ágilmente los dedos de mi mano derecha por sobre las terminaciones oscuras de los velocímetros de mi coche. Haciendo escalas, transportando el pulgar después del mayor. La Guardia Civil nunca me vio. Se lo pierde, no sabe lo peligroso que es, quitar el pié del acelerador para hacer el bombo sincopado ahí abajo. Por momentos redoblar y darle al Hi-hat con dos manos... Es peor que soplar un 0,8.

Nadie me ha oído, nunca. No tienen ni idea de lo que suena en el interior, de mi coche. No saben que por las mañanas yo jamás sufro un atasco, casi los busco.
"Vos nunca me oíste en tiempo..." Piano Fender Rhodes, tecla natural, mecanismo de percusión, sonido original similar a un xilófono; igual a aquel que tenía conmigo en el dormitorio.
"... Nunca me oíste en tiempo...", un tono más arriba y 300 metros más adelante, hay acordes que me erizan la piel. Batería recargada, alguna vez la vi en vivo en las plazas de una ciudad que da al río, en el mismo barrio del autor de la canción. Un túnel clarísimo, luces automáticas, sin psicodelia. La mirada al frente y la tensión dentro, sosteniendo el tono y la lágrima al borde. Freno, un tono más, "...siempre tuviste un poco de miedo...". M-11 y después salida Estación Hortaleza. Así me dijo un día Silvia que era lo mejor. Se lo pierden todos. Yo, no. Rotonda a la derecha y todo recto. Esta por llegar, no pares ahora, esto no puede terminar acá. Bien arriba, "...¡pero ahora estás a tiempo, oooooh!. Escucha".

(Foto: Nico) Conduciendo, un viernes por la mañana en una autopista de Madrid.

martes 27 de mayo de 2008

Desastre natural




En esos planos cortos, cuando Amy me mira de frente, me hace acordar mucho a Barbara Streisand. Esa nariz de papagayo, exótica, que cualquier chica se operaría inmediatamente. Después abre la boca... 0,5 milímetros de imperfecta y erótica separación entre los incisivos centrales superiores, me recuerdan a Jane Birkin, ese lugar donde los odontólogos no han llegado nunca. Al final, remata con las enormes cejas y el pelo negro de la gran Frida Kalo. Amy está totalmente loca. No es normal, es un desastre, pero natural. Los parecidos le quedan muy bien, igual que cuando canta esta canción, tan parecida a Ain´t no mountain high enough. Si tuviera que subirme a un coche ahora, me la llevo. Como una muñeca fea que me canta en la parte de atrás. Y así, cualquier lágrima aparente se le secaría sola.



"I don´t understand, why do I stress a man, when theres so many bigger things at hand. We could´ve never had it all, we had to hit a wall, so this is an inevitable withdrawal. Even if I stop wanting you."

jueves 8 de mayo de 2008

Haciendo la parodia del artista



"Si, pero es que tú no vas a cantar lo que tú quieras, sino lo que nosotros te digamos, ¿vale?" Así, con esa claridad impasible, se expresaba un miembro del jurado de O.T. (Operación Triunfo, Telecinco, martes a las 22.15 hs) dirigiéndose a una concursante durante el casting que separaría la paja del trigo genéticamente alterado. La concursante, o rata de conservatorio, era una jovencita de unos 18 años. Querían hacerle entender -para matizar lo inmatizable- que durante el proceso ella no podría elegir a su gusto el repertorio, sino que debería someterse al establecido ya por el jurado. Lo que les faltó aclarar, copiando a la perfección el formato de la publicidad engañosa, es que después tampoco podrá elegir.

El alma del esperpento, como todos sabemos, reside en vender la fama en píldoras anticonceptivas, formato Reality Show mediante. El ganador, efectivamente, no podrá concebir nunca un hijo de su pasión. La vía ultra rápida en globo aerostático, falto de gas. En unos pocos capítulos veremos cómo un joven muta de la nada a lo que nunca debió ser. A cambio de dar el Do de pecho en colores, hará entrega de cuerdas vocales, cerebro e ideas (si las hubiera). Emitirá, en definitiva, el tono que le venga en gana a la producción primero, y a los bolsillos de la discográfica después.

Durante unas semanas, comerá un queso de utilería. Será marioneta de un márketing inteligentísimo, diseñado para que al final de la cadena de producción, la industria se provea de una nueva estrella fugaz, esa que alimenta oídos perezosos de verano. Artista creado en laboratorio. Ese que nunca conoció el fuego sagrado de la pasión, que nace solitaria, ante el papel o la partitura en blanco.

En otras palabras, que desde el vamos, tú no eres nadie. Pero si ganas, prepárate para no ser nadie.

viernes 25 de abril de 2008

Lado A. Todo lo que diga está de más...



...porque "las luces siempre encienden en el alma". Afuera, en el exterior, o del otro lado del borde del mundo, ahí encienden siempre. Pocas veces uno puede estar tan seguro de estar ahí.
Un Fito Paez solo, con un piano y una voz impecable, se paseó dos horas y media por el escenario para fabricar, con unos invitados de lujo y unos arreglos por momentos exquisitos, una unión de sonidos mágicos en una noche cualquiera.
En la pausa entre el segundo y el tercer tema, Fito miró el piano, pensó y se dibujó espontáneo un diálogo abierto entre él y el autor de este blog. Cara a cara, desde el piano a la fila 6, ida y vuelta:

Fito Paez: Bueno... vamos a ver si me sale esta.
Nico Carletti: ¿¡Cómo no te va a salir, Fito!?
Fito Paez: Aaaaaaah... puede fallar. Si falla, es que está vivo.
(Aplausos)


Joaquín Sabina, Pablo Milanés, Ariel Rot y hasta temas de Giros (1985). No sólo hubo un Bis A de una media hora. A las doce en punto, después de 10 minutos de gritos y aplausos, volvió a salir para un Bis B. "¿Y ahora qué toco?", dijo, sabiendo mentir el as en la manga. Desarma y sangra, un tema de Charly García con Serú Girán en los '80. Fueron quince minutos más. Dos metros por delante de la fila uno, en el borde mismo. Con los dos brazos apoyados sobre el escenario, volví a escuchar y a gritar, "Volar, volar, volar, volar, volar. Cómo es Alberto volar al más allá". Alberto no respondió. Pero todos supimos que Rosario siempre estuvo cerca. Igual que los que no estuvieron.

(Foto: Nico) Concierto de Fito Paez en Madrid, 24 de abril de 2008.

viernes 18 de abril de 2008

Lo bello y lo triste



Un cachorro abandonado. O ¿cómo se puede graficar en una imagen lo bello y lo triste? Yo lo descubrí como nunca hace algo más de un año, sentado en la butaca, mientras veía la escena final de Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006). El padre abrazando a su hija, desesperada en la soledad más absoluta y en el silencio del desamor total. Lo ví ahí, en ese balcón nocturno de Tokio, mientras escuchaba y me decía, "qué belleza, quiero esa música, ¡ya!". Me lo confirmaron enseguida. Ese tema era del pianista japonés Ryuichi Sakamoto, por supuesto. Asi que escuchando Bibo No Aozora, comprendí que no sólo podían ser imágenes, sino también sonidos lo bello y lo triste. Y letras, cómo no.
Por imagen o por sonido. Por la letra aún legible de la úlima carta que a sus 93 años me envió mi abuela y sigue guardada en un cajón. Por el limonero en el jardín. Por un beso, o por el recuerdo de una esquina de paraguas un día de lluvia. Porque no es nada más. Son sólo esas cosas sencillas e inútiles, que juntamos sin querer a lo largo de la vida. A lo largo del querer, con la vida.

martes 26 de febrero de 2008

Ventana inútil


"
"Visione del silenzio, angolo vuoto.
Pagina senza parole, una lettera scritta sopra un viso, di pietra e vapore.
Amore. Inutile finestra."


Caetano Veloso, cantando en italiano. Junto a él, esos lindísimos dibujos de Lorenzo Mattotti. Todo hace de separador en los tres cortos que componen Eros. Vale la pena el último "The Hand", de Wong Kar Wai.
Wonky les dará -y sin inmutarse- un buen hachazo en la cabeza con esas historias de amores imposibles, pero verdaderos... pero imposibles. Inútiles, como una ventana que no puede abrirse.