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domingo 22 de junio de 2008

La patera prodigiosa


Lamentablemente aún sigo aquí en Madrid. Una pena porque si hubiera estado ya en Berlín podría haberlo evitado y sería más feliz en esta soleada mañana de domingo. Pero para tomar café en la Unter den Linden como un embobado del mundo aún faltan cinco días.
Estoy leyendo un artículo (o dos) en el diario El País que me está poniendo verde como el Increíble Hulk (se estrenó aquí este fin de semana). Según parece, se viene una crisis del copón, pero nadie sospechaba nada hasta ahora mismísimo. Sí, aquí en Europa también existen. Eso es "bueno" para un país como Argentina, por ejemplo, que como vive en crisis (¿o de las crisis?) ahora podría sentirse casi de igual a igual con una región como Europa, mire usted. La crisis del campo en Argentina podría definirse más o menos como una puja boba entre la ineptitud política y una grano de maíz. El grano de maíz es mucho más noble, pero este es otro tema.

El tema es que mi querido amigo Emilio Botín (foto, izquierda) -sí, el cafisho que pronto me enviará las putas a mi oficina- dice ahora sonriente que esta crisis "es como una fiebre de niños, empieza fuerte y luego baja". Con lo cual me quedo tranquilísimo. Salvo que yo sigo sin entender por qué entonces necesita que yo, humilde laburante, le baje la fiebre pasándole unos morlacos a él que es un exitoso cafisho. Pero seguí leyendo y pude entender muy bien quién y cómo le bajará la fiebre a don Emilio, incluso entendí cómo hará, según prevé, para tener 1o.000 millones de euros de ganancias este año, en plena crisis.

La cosa es que al lado de este artículo hay otro que se titula: "El Banco de España cree que la flexibilidad laboral de la inmigración ayudará al empleo". Estaba a punto de vomitar mi desayuno sobre el periódico cuando le dí algún margen de error a mi ira. Entonces leí la entradilla que fue de lo más aclaratoria: "Los bajos salarios y su mayor movilidad facilitarán la recuperación".
¿Más aclaraciones? En resumidas cuentas podríamos decir que una vez más el mundo "civilizado" y el estado de bienestar se defecarán encima de los que menos tienen y por supuesto, no sentirán culpa alguna porque creerán que les están haciendo un favor. Resulta que "el mercado de trabajo corre el riesgo de deteriorarse... pero es muy probable que se recupere pronto... debido a la inmigración que ha aportado flexibilidad al mundo laboral". Gran aporte de los negritos, los sudacas y esos rubiecitos del este, para forjar el bienestar europeo. Señores, sean felices, ustedes en cómodas pateras han traído al mundo la maravilla de la flexibilidad laboral. La inventamos nosotros, pero la ejercen ustedes. O bien, nuestro empleo puede deteriorare, pero gracias a vuestra ayuda no se deteriorará para nada.

Resulta que estos chicos son tan majos que tienen un "mayor flujo de entrada y salida al empleo" Les encanta, dicen: hoy trabajo, mañana no, no se me da la gana. Fíjense, si no, que "una vez en el paro, pasan menos tiempo en esa situación". Gente de suerte. Ellos no sufren la crisis ni el desempleo. Van al paro, pero enseguidita tienen otro trabajito por ahí. Salvo que en el nuevo trabajo les ofrecerán seguramente la mitad de paga que en el anterior y en el siguiente, la mitad de la mitad. Pero ellos, felices. ¡Es que son tan flexibles! ¡Míralos qué bonitos cómo se adaptan!. Viven con una sonrisa en la boca, todos los días. La misma, la misma sonrisa que la de mi amigo Emilio.

Después de un rato, cubriéndome la boca fuerte con la mano, decidí soltar la ira y todo lo demás juntos. Ustedes entenderán como yo que la sonrisa de mi amigo Botín y su previsión de 1o mil millones en plena crisis, tiene muchísimo que ver con la gran flexibilidad laboral que se aprecia en la otra sonrisa de al lado.
Lejos, lejos en Berlín quiero estar.

martes 3 de junio de 2008

Pues yo no te necesito



¿Qué van a inventar? ¿qué más piensan hacer?
Me llama al móvil una desconocida -"privado"- un lunes a las 8.30 de la tarde, justo en el momento en el que pretendo empezar a relajarme, dejar de pensar y de hablar. Utiliza tres minutos para recordarme que soy un afortunado y luego me ofrece la luna en aceite de oliva.

Mañana -o dentro de muy poco- se presentará directamente en el escritorio de mi trabajo, esta misma mujer, espectacular. Será a eso de las cinco de la tarde, en esa hora en la que te agarra el sopor. Previamente, habría preguntado por mí en la recepción y se dirigirá a mi sitio con paso seguro y sensual.

-Perdón, ¿Sr. Carletti? -Sí, soy yo.
Entonces, mirándome fijo se levantará la falda, muy lentamente. Aparecerán unas piernas larguísimas y yo me pondré nervioso (no es el lugar adecuado para invitarla a tomar un té con masas). Me temblará el pulso y el ratón de mi ordenador se volverá loco. Yo aún mantendré algo de control. Mientras ella sonríe y piensa que ya estoy vendido, yo comenzaré a ver sus bragas, rojas, con ese logotipo inconfundible, al que le soy fiel hace tantos años. Fiel, dejando en las arcas de su cafisho los dos duros que me permiten tomarme un vino todos los fines de semana con la seguridad que yo mismo me inventé .
Algo nervioso y con la mirada perdida, reaccionaré y le preguntaré qué desea (igual sólo quiere de verdad unas masas y un té). Cuando me diga que viene a prestarme el mismo dinero que yo ya le dí a su cafisho en custodia, a cambio de mis favores sexuales durante los próximos 10 años, le diré que le agradezco. Yo a los bancos, disfrazados de putas, no los necesito.


Desde hace unos meses, una entidad financiera (otra) publica un sorprendente aviso radial que pretende vendernos un préstamo agitando la frase
"Los bancos te necesitan". Yo pensaba que era yo el que necesitaba a los bancos. Si ahora los bancos no sólo necesitan de mi, sino que además me quieren prestar lo que no necesito... algo va realmente muy pero muy mal. (La foto es un fotomontaje, pero la llamada telefónica citada, no)

domingo 25 de mayo de 2008

Saber de qué se trata



Domingo 25 de mayo, sin mirar, sin estar ahí digo asado, vino, campo y vacas. Mate yo tomaba poco. Es que la patria no es solamente el lugar de donde se proviene, donde se nació o donde uno se crió. Y si fuera todo eso, sólo podría determinarse con exactitud el lugar de nacimiento, en cambio puede haber matices a la hora de decir de dónde se proviene, o dónde y cómo se crió uno. La definición de patria, efectivamente, incluye un carácter puramente sentimental (...lugar al que se pertenece por vínculos afectivos, históricos o jurídicos) Asi que patria es algo muy personal, particular, se lleva adentro. Nadie puede conocer del todo mi patria, aunque sí mi tradición y mis costumbres.

Yo no conocí la patria que se forjó en la Revolución de Mayo de 1810, pero me la enseñaron. Según decían, a medida que se gestaba la revuelta, la gente interesada por el futuro del país comenzó a reunirse frente al Cabildo, en la Plaza de Mayo. Querían saber `de qué se trata´, y ahí, entre el tumulto, se repartían cintitas celestes y blancas, pero también empanadas. Según fueron pasando los años quedó absolutamente claro que la gente descubrió muy bien de qué se trataban las empanadas.

La primera patria que conocí (mientras me la enseñaban, también) fue la Argentina de los años '70. Aquello era un polvorín, como lo fue en muchos capítulos de su historia. Pero en aquella época reciente era un polvorín en serio, del bueno, como nos enseñaron a ser, a lo grande. Te mataban por hablar, por usar el pelo largo o por no ponerte firme frente a la bandera, celeste y blanca. Y si no, te metían la picana eléctrica, con un cariño sublime, o te tiraban al Río de la Plata con paracaídas de piedra, que era como matarte, pero mejor. Te mataban por la patria, te regalaban la cintita celeste y blanca y no te daban ni una empanadita caliente, ni un carajo. Por Dios y por la Patria.

Esa patria horrible, la primera que vi con mis propios ojos, me la enseñaron unos señores a los que no les gustaban un carajo las empanadas. Ellos preferían llenarse la boca de patria, venían a decirnos la parte esa del `de qué se trata´ que no nos había quedado claro. Para apoyar el discurso (los ejercicios prácticos, digamos) a las 7.30 de la mañana, con el patio del colegio aún sufriendo la hermosa penumbra invernal de Buenos Aires, recagándonos de frío y con el pijama debajo del uniforme, se honraba a esa patria amarga izando la celeste y blanca y cantábamos "Alta en el cieeeeloooo, un águila gueeeerreraaaa..." . Al volver a casa, mi mamá me curaba con unas empanadas. Todo era así: celeste, blanco y empanadas.
Eramos muy chiquitos y en Buenos Aires, ninguno de nosotros había visto una puta águila en la vida, ni guerrera ni nada. Ir al cole y zamparte en ayunas al pajarito ese, águila guerrera... ¡Hágame el favor! ¿Le parece a usted, mi General?
Patria, por todos lados. Ellos pensaron que nosotros entendíamos. Nos hacíamos los que entendíamos. En realidad (entre nosotros, que no nos escuche nadie) en 1976, empezabamos a entender muy bien y por detrás del delantal blanco, y de paso, cagándonos en Juan Perón, ya les hacíamos el fuck you.

De lo que me estoy acordando ahora, (porque el vídeo de Mario Pergolini , Felipe Pigna y esta introducción no tienen nada que ver) es que hoy, 25 de mayo, es fiesta en la Argentina en conmemoración de la formación de aquel Primer Gobierno producto de la Revolución de Mayo de 1810, que devino seis años más tarde en la ruptura definitiva de lazos con la corona española. Después, 25 años después, por esas cosas del destino, yo logré reestablecer relaciones con la corona. Porque la patria que yo abandoné fue la del aguilucho ese ridículo, la gorra y el bigote, la patria financiera, la necedad galopante y la política mafiosa que engendramos después. Pero mi patria, la de verdad, la sentimental, la que me hice yo mismo con la escarapela celeste y blanca que me ponía mi abuela en el delantal, o con las empanadas que me hacía mi madre, no la abandoné nunca. Para mi, siempre se trató de una mera tradición, o una estúpida costumbre.


Mario Pergolini, dirige Cuatro Cabezas, la productora de Televisión que creó la serie de vídeos "Algo habrán hecho" y que ideó el programa CQC. Mario también vivió esas mañanas de frío en ese mismo patio del colegio, cuatro años antes que yo. Y por otro lado, ¿por qué todo tiene que pasar en mayo?

jueves 8 de mayo de 2008

Haciendo la parodia del artista



"Si, pero es que tú no vas a cantar lo que tú quieras, sino lo que nosotros te digamos, ¿vale?" Así, con esa claridad impasible, se expresaba un miembro del jurado de O.T. (Operación Triunfo, Telecinco, martes a las 22.15 hs) dirigiéndose a una concursante durante el casting que separaría la paja del trigo genéticamente alterado. La concursante, o rata de conservatorio, era una jovencita de unos 18 años. Querían hacerle entender -para matizar lo inmatizable- que durante el proceso ella no podría elegir a su gusto el repertorio, sino que debería someterse al establecido ya por el jurado. Lo que les faltó aclarar, copiando a la perfección el formato de la publicidad engañosa, es que después tampoco podrá elegir.

El alma del esperpento, como todos sabemos, reside en vender la fama en píldoras anticonceptivas, formato Reality Show mediante. El ganador, efectivamente, no podrá concebir nunca un hijo de su pasión. La vía ultra rápida en globo aerostático, falto de gas. En unos pocos capítulos veremos cómo un joven muta de la nada a lo que nunca debió ser. A cambio de dar el Do de pecho en colores, hará entrega de cuerdas vocales, cerebro e ideas (si las hubiera). Emitirá, en definitiva, el tono que le venga en gana a la producción primero, y a los bolsillos de la discográfica después.

Durante unas semanas, comerá un queso de utilería. Será marioneta de un márketing inteligentísimo, diseñado para que al final de la cadena de producción, la industria se provea de una nueva estrella fugaz, esa que alimenta oídos perezosos de verano. Artista creado en laboratorio. Ese que nunca conoció el fuego sagrado de la pasión, que nace solitaria, ante el papel o la partitura en blanco.

En otras palabras, que desde el vamos, tú no eres nadie. Pero si ganas, prepárate para no ser nadie.

lunes 7 de abril de 2008

Teoría y estadística de una pobre incursión literaria



Estoy empezando a preocuparme. Si por algo escribo es porque me gusta. Así que cuando veo algo mío que no me gusta, escribir deja de tener sentido. Me refiero a una cuestión meramente técnica, pero me incomoda. Los títulos de mis tres últimos posts están compuestos todos de dos palabras enlazadas siempre por la misma preposición: de. Todo es de algo: de escape, de origen, de redacción. Me pareció agotador.
Alguna vez yo hice música, había estudiado poco, pero iba en serio, como ahora. El apogeo de aquello fue un concierto para unas 350 personas en un teatro importante de mi barrio. Nos pagamos toda la producción, unas vacaciones en la playa y nos hicimos un asado de novela. Escribir, salvo cartas a mi novia o exámenes en el colegio, no escribí jamás. Pero el placer que me da es muy parecido. Siento recuerdos de aquella adrenalina. Merezco irme de vacaciones igual.
Lo que también recuerdo y sé, es que cualquier actividad artística (o parecida, en este caso) que sea poco original, cansina y repetitiva es francamente desechable. Cambio de sentido, otro de más por allá y van cuatro sobre quince posts. Un 26,66% de agotadora efectividad anti literaria.
Después, hay otros tres títulos también de dos palabras unidas en dos casos por una preposición distinta a de y el tercero se lleva la palma uniendo con conjunción, y. Me aplaudo con dos dedos, del pié.
Es decir que de quince ideas de título hay siete con estructura casi idéntica: un 46,66%. Completan la estadística, tres títulos de dos palabras (lo breve, si malo...) y otros cinco híbridos. Yo sabía que era insoportable, pero nunca me había leído.
El único título que me gusta realmente es La batalla del desconocimiento. No sé por qué, me parece el más original y refleja muchas cosas que quería decir ahí. Me representa, suena bien.
Por lo demás, lo lamento. Voy a esforzarme en pensar títulos más ocurrentes, pero no me prometo nada ni a mi mismo. Salvo, que tengo en el borrador uno que se llama Dulce de leche. Dos palabras unidas por de. Pero ese, no puedo cambiarlo, ese dulce no puede hacerse de otra cosa. Será que todo, siempre, es de algo.

Un borrador, esos que se escriben solos en el metro.

sábado 29 de marzo de 2008

Denominación de origen


Cada vez estoy más lejos, más afuera de las tribus, de los ghettos, de los grupos, de los nacionalismos. Lo sé, me meto en una muy grande.
No creo más en los que son de, los ustedes siempre, los cómo sois vosotros. No creo en eso ni cuando es peyorativo, ni cuando es halagador. Lo confirmo recién ahora, pero lo sospechaba de chiquito. Míreme fijo, dígame si soy yo un desastre, o si soy yo una Maserati . Usted me está conociendo a mi, no al pueblo entero.
Es cierto que existen las culturas y las comunidades. No reniego de ellas, ni de las tradiciones en absoluto. Al contrario, porque (por suerte) existen lugares distintos, climas distintos, historias distintas, vidas transversales. Tiempos de ocio coexisten con otros de recogimiento. Por eso mismo. ¿Se imaginan qué aburrimiento, si no?

Pero cada vez creo menos en el glamour francés, en el desparpajo italiano, ni en la parquedad de los alemanes, ni en la verborragia argentina, ni en la estupidez norteamericana, ni en la candidez mexicana, ni en la delicadeza asiática, ni en "los vascos y las vascas".
Hay algunas cosas en común entre la gente de cierto lugar, pero usted y yo tratamos con personas. Esto mismo que usted lee es, en realidad, sólo entre usted y yo. No es Wisconsin vs. Marrakech, ni Valparaíso vs. Taillínn. Utilizamos los gentilicios por una simple (y un tanto estúpida) convención, que tiende a disolver a una persona con nombre y apellido, con una historia única, en un aguarrás de seres humanos de una zona determinada. Determinada, la mayor parte de las veces, por una simple casualidad, por la raya del meridiano 58º Oeste, porque papá y mamá tuvieron que viajar, o peor aún, por una fuerza externa o simplemente por mala suerte. Mucho antes que ser de Nairobi, usted es usted. La diferencia entre un uruguayo y un argentino es imperceptible para la mayoría de las españolas. De cualquier forma, si era del Río de la Plata, dirán que les hicieron el verso. Todos.

El otro día se confundieron: "Perdona, no te ofendas por la pregunta ¿eres paraguayo o argentino?". Soy de Mondragón, nací en Comodoro Rivadavia, mi padre es Genovés, mi madre de Trondheim, estudié en Puebla, mi mujer es de Bangkok, me duele el pelo derecho y a usted qué le importa. Otra vez alguien me dijo "que encanto sois". Ahí me entró la duda de si se habrían confundido otra vez. Confundido a mi con cuarenta millones de personas. Me retiro de ilusiones, por un momento llegué a pensar que yo podía ser un encanto.
Tú no eres interesante, eres interesante si eres de Nebraska. Parecías muy inteligente, pero no has estudiado Actuario en Reykjavic. Eres inmensamente guapa, pero no tienes apellido francés. La paso bien contigo, pero acabo de enterarme de que has apoyado la Revolución Bolchevique. Ahora me obligaré a no quererte más, dame un minuto.

Hace poco comprendí que sobre la península ibérica no puede haber mayor incompatibilidad que entre un vasco y un argentino. Estoy utilizando los gentilicios, sí. Pero permítanme una excepción. La excepción está salvada porque en función o a pesar de lo que estoy exponiendo, un vasco (o vasca, Sr. Lehendakari) y un argentino pueden llegar a congeniar de tal forma que me ha decidido a deshacerme definitivamente de las denominaciones de origen. Y los invito a hacerlo. Casi todas las supuestas incompatibilidades que tenemos, están dadas no por la cultura, ni siquiera por la historia, sino por la política.
Esto último, me hace acordar a una airada discusión que mantuve la semana pasada, que me hizo llegar a una ardiente conclusión: cada vez tolero menos la defensa de las ideologías por encima de las ideas mismas. O lo que es parecido, la negación de una verdad en función de quién, cómo y dónde lo diga. O, que cada vez creo más (o no) en las personas.

sábado 1 de marzo de 2008

Envía "idiota" al 7575


Estoy hasta el tobillo de las compañías de teléfono móvil. Hasta ahí, de sus promociones y de sus delirios de paternidad sobre el cliente. En realidad estoy hasta un poco más arriba, pero en esa zona cuando me la tocan, o me excito o me duele, así que dejemos el tema por el tobillo, ¿vale?.
Me equivoqué; en vez de coger un periódico gratuito, o de ponerme a mirar lo grande que las chicas llevan los bolsos en el metro últimamente, me puse a leer un folleto de la compañía de móvil con la que estoy cogido hasta las… el tobillo, si.Venía todo bien, mirando fotitos súper chulas de los últimos modelos de móviles con 3G, MP3, JPG, joDT y lavabo, hasta que llegué a una página deliciosa. Enterita, dedicada a asesorarme en la tarifa que me convendría elegir para gastar menos. Cada renglón que leía me cabreaba más. Yo puedo ser un poco idiota, pero no pensé en pagarle a ninguna empresa para que me lo recuerde.
Vamos a ver. Ya lo sabe todo el mundo: ningún módulo de tarificación le cuadra a nadie. ¿A usted le sirve uno? No. Todos sirven... un poquito. Un poquito por la mañana, un poquito de familia, un poquito de sms... Además, si eliges tarifa familia, seguro que te deja tu mujer. Si eliges, tarifa noche, te metes a monje de clausura. Y si eliges tarifa amigos, seguro que a la semana te mudas de país. Pero volvamos al folleto este que me arruinó la mañana.
"¿Recargas mucho tu móvil de tarjeta? A veces pagamos demasiado por nuestras llamadas…" Faltaba un "¿eres idiota, quieres que te ayude?". Que soy estúpido, vamos, que no me entero de nada.
Insiste: "Y es que no todos hablamos igual" No, qué va. Chino, finlandés... Incluso yo mismo, cuando tengo que comunicarme con vuestro servicio de Atención al Cliente me salen unas cosas de la boca que no se parecen a ningún idioma conocido. Hasta la imagen mía que se refleja en los vidrios hace gesto de cubrirse del miedo a que le dé una ostia.
Y dale: "Pero a veces todo es más sencillo cuando alguien te guía..." Para ello hemos creado un servicio de asesoramiento gratuito y personalizado ...". Gratuito, sí. Faltaría más, oblar para que me asesoren sobre la mejor forma de que me pasen el cepillo a fin de mes. Personalizado, si, ya. Te juro que es mas sencillo si del otro lado te habla un humano, no el hipopótamo digital que me ponen ustedes. A una persona por lo menos la puedo mandar a la mierda con gusto, sentir cómo sufre más o menos como yo, se esfuerza por entenderme, piensa.En fin. Yo les agradezco, de verdad. El esfuerzo, las ganas, la buena voluntad... Hola. ¿hola?...

En la foto, Maxwell Smart. El Superagente 86 estaba de los teléfonos hasta más abajo que yo.

lunes 25 de febrero de 2008

¡No rompan más y pónganse las pilas!

RAJOY: "Los huevos han subido un 10%"


ZAPATERO: "Ustedes no se han enterado
de que los rejoles van a pila"


(Fotos: Nico) Debate entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Lunes 25, 22 horas.