
Lamentablemente aún sigo aquí en Madrid. Una pena porque si hubiera estado ya en Berlín podría haberlo evitado y sería más feliz en esta soleada mañana de domingo. Pero para tomar café en la Unter den Linden como un embobado del mundo aún faltan cinco días.
Estoy leyendo un artículo (o dos) en el diario El País que me está poniendo verde como el Increíble Hulk (se estrenó aquí este fin de semana). Según parece, se viene una crisis del copón, pero nadie sospechaba nada hasta ahora mismísimo. Sí, aquí en Europa también existen. Eso es "bueno" para un país como Argentina, por ejemplo, que como vive en crisis (¿o de las crisis?) ahora podría sentirse casi de igual a igual con una región como Europa, mire usted. La crisis del campo en Argentina podría definirse más o menos como una puja boba entre la ineptitud política y una grano de maíz. El grano de maíz es mucho más noble, pero este es otro tema.
El tema es que mi querido amigo Emilio Botín (foto, izquierda) -sí, el cafisho que pronto me enviará las putas a mi oficina- dice ahora sonriente que esta crisis "es como una fiebre de niños, empieza fuerte y luego baja". Con lo cual me quedo tranquilísimo. Salvo que yo sigo sin entender por qué entonces necesita que yo, humilde laburante, le baje la fiebre pasándole unos morlacos a él que es un exitoso cafisho. Pero seguí leyendo y pude entender muy bien quién y cómo le bajará la fiebre a don Emilio, incluso entendí cómo hará, según prevé, para tener 1o.000 millones de euros de ganancias este año, en plena crisis.
La cosa es que al lado de este artículo hay otro que se titula: "El Banco de España cree que la flexibilidad laboral de la inmigración ayudará al empleo". Estaba a punto de vomitar mi desayuno sobre el periódico cuando le dí algún margen de error a mi ira. Entonces leí la entradilla que fue de lo más aclaratoria: "Los bajos salarios y su mayor movilidad facilitarán la recuperación".
¿Más aclaraciones? En resumidas cuentas podríamos decir que una vez más el mundo "civilizado" y el estado de bienestar se defecarán encima de los que menos tienen y por supuesto, no sentirán culpa alguna porque creerán que les están haciendo un favor. Resulta que "el mercado de trabajo corre el riesgo de deteriorarse... pero es muy probable que se recupere pronto... debido a la inmigración que ha aportado flexibilidad al mundo laboral". Gran aporte de los negritos, los sudacas y esos rubiecitos del este, para forjar el bienestar europeo. Señores, sean felices, ustedes en cómodas pateras han traído al mundo la maravilla de la flexibilidad laboral. La inventamos nosotros, pero la ejercen ustedes. O bien, nuestro empleo puede deteriorare, pero gracias a vuestra ayuda no se deteriorará para nada.
Resulta que estos chicos son tan majos que tienen un "mayor flujo de entrada y salida al empleo" Les encanta, dicen: hoy trabajo, mañana no, no se me da la gana. Fíjense, si no, que "una vez en el paro, pasan menos tiempo en esa situación". Gente de suerte. Ellos no sufren la crisis ni el desempleo. Van al paro, pero enseguidita tienen otro trabajito por ahí. Salvo que en el nuevo trabajo les ofrecerán seguramente la mitad de paga que en el anterior y en el siguiente, la mitad de la mitad. Pero ellos, felices. ¡Es que son tan flexibles! ¡Míralos qué bonitos cómo se adaptan!. Viven con una sonrisa en la boca, todos los días. La misma, la misma sonrisa que la de mi amigo Emilio.
Después de un rato, cubriéndome la boca fuerte con la mano, decidí soltar la ira y todo lo demás juntos. Ustedes entenderán como yo que la sonrisa de mi amigo Botín y su previsión de 1o mil millones en plena crisis, tiene muchísimo que ver con la gran flexibilidad laboral que se aprecia en la otra sonrisa de al lado.
Lejos, lejos en Berlín quiero estar.
Estoy leyendo un artículo (o dos) en el diario El País que me está poniendo verde como el Increíble Hulk (se estrenó aquí este fin de semana). Según parece, se viene una crisis del copón, pero nadie sospechaba nada hasta ahora mismísimo. Sí, aquí en Europa también existen. Eso es "bueno" para un país como Argentina, por ejemplo, que como vive en crisis (¿o de las crisis?) ahora podría sentirse casi de igual a igual con una región como Europa, mire usted. La crisis del campo en Argentina podría definirse más o menos como una puja boba entre la ineptitud política y una grano de maíz. El grano de maíz es mucho más noble, pero este es otro tema.
El tema es que mi querido amigo Emilio Botín (foto, izquierda) -sí, el cafisho que pronto me enviará las putas a mi oficina- dice ahora sonriente que esta crisis "es como una fiebre de niños, empieza fuerte y luego baja". Con lo cual me quedo tranquilísimo. Salvo que yo sigo sin entender por qué entonces necesita que yo, humilde laburante, le baje la fiebre pasándole unos morlacos a él que es un exitoso cafisho. Pero seguí leyendo y pude entender muy bien quién y cómo le bajará la fiebre a don Emilio, incluso entendí cómo hará, según prevé, para tener 1o.000 millones de euros de ganancias este año, en plena crisis.
La cosa es que al lado de este artículo hay otro que se titula: "El Banco de España cree que la flexibilidad laboral de la inmigración ayudará al empleo". Estaba a punto de vomitar mi desayuno sobre el periódico cuando le dí algún margen de error a mi ira. Entonces leí la entradilla que fue de lo más aclaratoria: "Los bajos salarios y su mayor movilidad facilitarán la recuperación".
¿Más aclaraciones? En resumidas cuentas podríamos decir que una vez más el mundo "civilizado" y el estado de bienestar se defecarán encima de los que menos tienen y por supuesto, no sentirán culpa alguna porque creerán que les están haciendo un favor. Resulta que "el mercado de trabajo corre el riesgo de deteriorarse... pero es muy probable que se recupere pronto... debido a la inmigración que ha aportado flexibilidad al mundo laboral". Gran aporte de los negritos, los sudacas y esos rubiecitos del este, para forjar el bienestar europeo. Señores, sean felices, ustedes en cómodas pateras han traído al mundo la maravilla de la flexibilidad laboral. La inventamos nosotros, pero la ejercen ustedes. O bien, nuestro empleo puede deteriorare, pero gracias a vuestra ayuda no se deteriorará para nada.
Resulta que estos chicos son tan majos que tienen un "mayor flujo de entrada y salida al empleo" Les encanta, dicen: hoy trabajo, mañana no, no se me da la gana. Fíjense, si no, que "una vez en el paro, pasan menos tiempo en esa situación". Gente de suerte. Ellos no sufren la crisis ni el desempleo. Van al paro, pero enseguidita tienen otro trabajito por ahí. Salvo que en el nuevo trabajo les ofrecerán seguramente la mitad de paga que en el anterior y en el siguiente, la mitad de la mitad. Pero ellos, felices. ¡Es que son tan flexibles! ¡Míralos qué bonitos cómo se adaptan!. Viven con una sonrisa en la boca, todos los días. La misma, la misma sonrisa que la de mi amigo Emilio.
Después de un rato, cubriéndome la boca fuerte con la mano, decidí soltar la ira y todo lo demás juntos. Ustedes entenderán como yo que la sonrisa de mi amigo Botín y su previsión de 1o mil millones en plena crisis, tiene muchísimo que ver con la gran flexibilidad laboral que se aprecia en la otra sonrisa de al lado.
Lejos, lejos en Berlín quiero estar.








